Sobre la perpetuación de los modelos arcaicos de comercialización de las disqueras transnacionales

digital musicRecientemente Thom Yorke y Nigel Godrich decidieron retirar parte de su catálogo musical de Spotify pues consideran que el modelo de negocio no es benéfico para los artistas (ver la nota aquí). Al respecto mucho se comentó y refuerza una opinión que tengo de que los modelos tradicionales de comercialización de las disqueras transnacionales se irán reproduciendo en los soportes digitales, con la única diferencia de que al ser un consumo “en nube” los usuarios nunca tendrán una posesión real de la música (en cualquier formato), complicando algunas cuestiones de la creación de archivos personales y comunitarios para libre acceso de la población (si, actualmente mucho es accesible a través de YouTube, SoundCloud, GrooveShark, Spotify y otros medios, o a bajo costo a través de iTunes, pero ¿qué pasará si todos esos medios se vuelven de costo?). Sin duda algo que habrá que darle seguimiento.

Así mismo, recientemente Universal, la disquera más grande del mundo, anunció la iniciativa Uvinyl, cierto tipo de crowdsourcing para la decisión de reimprimir ciertos viniles (aunque ellos malamente lo llamen crowdfunding). Al respecto fui invitado por la gente de Afterpop a hacer un texto comentando dicha iniciativa, la cual se me hace una iniciativa distractora, pues así como con Spotify, el modelo continua siendo el mismo. Copio dicho texto más abajo, y aquí pueden encontrar la fuente original, saludos!

Uvinyl: aunque la mona se vista de seda…

Para no variar la industria discográfica llega tarde y de mal manera apoyándose en dinámicas comerciales “a la segura” para perpetuar sus formas de negocio tradicionales. En este caso la iniciativa de Uvinyl de Universal no es sino la forma menos arriesgada de aprovecharse de un nicho comercial: los compradores de viniles.

¿Por qué digo esto? Si bien se ha planteado que la iniciativa de Uvinyl es similar a Kickstarter en cuanto a un modelo económico de crowdfunding para “dar espacio a la reedición de materiales musicales olvidados o perdidos” donde la gente elige y financia qué discos se reeditarán, la realidad es que de crowdfunding no tiene nada, es más bien una “preventa” con plazo abierto donde la disquera nunca perderá. Al leer sobre esta iniciativa recordé más bien el modelo de negocio de la tienda de playeras Threadless, la cual si bien se apoya en “crowdsourcing” (es decir, la participación de la gente en la toma de decisiones), este modelo se diferencia de dinámicas como las de Kickstarter porque no consiste en aportaciones voluntarias, sino en votos para después asegurarse un “público potencial” mediante todos los votantes. En el caso de Uvinyl la cosa es diferente: debes comprometerte a comprar el disco una vez que se maquile, además de que no hay grados de aportaciones (¿Qué pasa si quiero “donar” para la reedición de un vinil para revitalizar a mi artista favorito pero no quiero comprar el vinil?).

En fin, yo particularmente creo que los formatos digitales “sin pérdidas” como FLAC, hacen que el mito de la “mala calidad” de lo digital desaparezca, discurso en el que se apoya Universal (y muchos fanáticos del vinil). Pero más allá de esas discusiones aquí identifico algunos problemas:

  1. Las disqueras siguen sin adaptarse a los cambios y buscan exprimir hasta el final posibilidades económicas arcaicas, no buscarán apoyar nuevos artistas o inyectar procesos creativos y económicos a la industria, simplemente quieren generar ganancias (lo cual obviamente no es criticable, es su negocio).
  2. No hay un cambio de raíz en la estructura comercial, es irse a la segura y olvidar otros aspectos económicos de las nuevas tendencias digitales como lo es la economía de “long tail”, la cual por ejemplo aporta las principales ganancias a tiendas como Amazon (aunque con el tiempo posiblemente para allá se encamine la iniciativa de Uvinyl).
  3. Se sigue dando valor al objeto y al formato, no a la música y a la creatividad, creo que podría haber otros modelos de negocio apoyados en la meritocracia que podrían beneficiar tanto a las disqueras como a los artistas, y así no dejarse apantallar por modelos supuestamente “innovadores” como el de Spotify, el cual ha demostrado que perpetúa modelos tradicionales pero en un entorno digital, mientras que el modelo de Threadless busca compensar de forma generosa al artista.
  4. La dinámica de Uvinyl solo procede mediante un registro completo en la base de datos de la tienda, lo cual sin duda significará que se apoyará en un algoritmo de recomendación estilo Amazon o Netflix (llamado “folksonomía”), por lo que después veremos spams y notificaciones de “tu que apoyaste a ‘x’ artista, se abrió la convocatoria para este artista similar, ¡cómpralo!”.

No sé, al final del día muchos caerán bajo la idea de la ostentación de un vinil, lo cual para los coleccionistas y arqueólogos musicales significará una depreciación en la práctica. Si las grandes disqueras no comprenden y cambian sus modelos de raíz, seguirá habiendo patadas de ahogado. Claro está que esto no quiere decir que las disqueras no tengan planes alternos de capitalización del consumo musical, como se ha visto con el problema del streaming y el consumo musical en nube (donde “rentamos” música, no la poseemos sin importar el formato, como ocurrió con un conflicto entre Bruce Willis e iTunes). Sin embargo, a mí lo que más me interesa es que se le dé valor a la música, a lo sonoro, sin importar el formato o soporte, y sobre todo que sea accesible y compartible, siendo en este caso el formato ideal el mp3, pues se puede archivar. Además de que es ecológico 🙂